Las metodologías de desarrollo ágil, en el punto álgido de la web 2.0, parecían la solución a todos los problemas en la metodología de proyectos, la panacea vamos. En un momento en que las startups en internet surgían sin parar y en que cada día aparecían 2 o 3 mashups, despegaron definitivamente metodologías como SCRUM. El estallido de la burbuja de la web 2.0 parece que también ha traído un alto cuestionamiento de los desarrollos ágiles. Nada que ver. El problema esta en que siempre queremos ver en algo más de lo que en realidad es. Las metodologías ágiles son efectivas si las personas que las llevan a cabo lo hacen de un modo correcto y competente, adaptan las reglas a su propia idiosincrasia y son capaces de involucrar/motivar a todos los elementos necesarios. En "All about Agile" nos ofrecen un conjunto de declaraciones, 42 en total, que evalúan de algún modo el grado de seguimiento por parte de un equipo de metodologías de desarrollo ágiles. Algunas de las declaraciones son:
- El equipo está facultado para tomar decisiones.
- El equipo se auto-gestiona y no se basa en el departamento de gestión para establecer y alcanzar sus objetivos.
- El equipo se compromete y asume la responsabilidad para la entrega y está dispuesto a ayudar con cualquier tarea que ayude al equipo a lograr su objetivo.
- Cada sprint/iteración tiene un objetivo claro.
- El equipo sabe cuál debe ser su velocidad.
- Los sprint/iteraciones se circunscribe a períodos de cuatro semanas o menos.
- Todas las tareas que componen un sprint se desglosan hasta un tamaño inferior a un día.
- El software es testado y es funcional al final de cada iteración o sprint.
- El propietario del producto es activamente involucrado en cada sprint.
- Todos los cambios de código son reversibles y es posible hacer una versión en cualquier momento.







