A veces quiero cambiar de juego

0 - - 21/03/2005 00:00:00
El yo no es más que una pose, un juego: por lo tanto, cabe elegir entre varios. No estamos atados a ningún absoluto. Bien a la inversa, existen innumerables sistemas, diferentes modelos de orden, y cada cual tiene sus propias reglas. La existencia del otro es el único límite que hay para nuestro juego. Pero no hay un límite absoluto, que es lo que daría lugar a la famosa locura. Todo estriba en cambiar de juego. No se trata pues, de rehacer la vida -que sería volver a jugar el mismo juego-, sino de ubicarse en otro lugar, más sabiamente de lo que nos dictan los cánones de la tristemente célebre cordura.
"Y la luz no es nuestra", LEOPOLDO MARIA PANERO

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